Los drones se convierten en la prometedora herramienta que facilitará el día a día a los pacientes diabéticos.
Desde la aparición de los drones, se ha estudiando su posible, facilitando el transporte de órganos o el acceso a determinadas zonas en rescates.
Una de los problemas para los que se plantea como alternativa es la diabetes, una enfermedad que afecta a un gran número de personas a nivel mundial y que dificulta notablemente su vida cotidiana al necesitar llevar consigo insulina de forma permanente.
Por este motivo, en 2020, durante la pandemia, en Irlanda se realizó la primera entrega de insulina mediante un dron, que resultó ser un éxito.
Sin embargo, el rápido avance de las tecnologías propone un futuro que va mucho más allá. Así, se esta diseñando actualmente un sistema que podría en uso dentro de aproximadamente dos años.
Este consta, en primer lugar, de un adhesivo que irá permanentemente pegado a la piel del paciente y que, a través del sudor, medirá su nivel de glucosa. Además, cada paciente contará con un microchip en su teléfono que enviará esos datos a un registro de salud. A continuación, podrá solicitar que un dron le entregue su dosis de insulina en caso de no tenerla a su disposición. El dispositivo le haría llegar el pedido y, tras verificar su identidad, se lo entregaría.
Sin embargo, a pesar de que esto es tecnológicamente posible en la actualidad, es necesario un gran soporte financiero por parte tanto de empresas privadas como del SNS que permita digitalizar y mejorar la atención sanitaria.

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